martes, 15 de febrero de 2011

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Es curioso como cambian las perspectivas en la vida. Cuando somos niños pensamos que la perfección está en los adultos... 

---- Ellos siempre saben lo que hacen, nunca dudan.
 Ellos lo saben todo, no hay nada que no sepan responder porque son mucho más listos que los libros de texto. 
Ellos son maduros y sabios.
Ellos nunca se sienten perdidos porque en todo momento saben lo qué quieren y cómo lo quieren. ----

Quizás haya una edad concreta para ser un "adulto" del todo y yo no la he alcanzado... o  quizás ningún "adulto" que conozco lo haya hecho. Sólo sé que tengo más de 20 y menos de 30 años y no dejo de dudar, dudo a cada momento. A veces hasta tengo dudas de cómo tomar el café. No me parezco nada a un libro de texto, seguramente habrá muchas cosas que sepa pero hay tantas otras que no sé... Algunas veces actúo con madurez, pero nunca podría abandonar mi otro lado de inmadurez, sentir que tengo una niña dentro de mí hace que en mi rostro se dibuje una gran sonrisa. Hoy por hoy no sé muy bien lo qué quiero, lo único que sé es lo que no quiero, supongo que eso es un gran avance.
Somos niños grandes y nunca dejamos de aprender.

1 comentarios:

Erika dijo...

Creéme que con más de treinta seguirás dudando,creo que nunca terminaremos de hacerlo.

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